contacto@vag-global.com

Cómo implementar un programa anticorrupción en tu empresa

16 enero, 2026

Implementar un programa anticorrupción no es solo “cumplir con la norma”: es proteger la reputación, reducir riesgos financieros y operativos, y fortalecer la confianza con clientes, proveedores y el Estado. A continuación tienes una guía práctica para diseñar e implementar un programa efectivo, adaptable a empresas pequeñas, medianas o grandes.

1) Define el compromiso desde la alta dirección (el “tono desde arriba”)

Todo programa anticorrupción comienza con una señal clara: la gerencia y el directorio deben liderar con el ejemplo y respaldar el sistema con recursos y autoridad.

Acciones clave:

  • Emitir una política anticorrupción firmada por la gerencia.
  • Declarar tolerancia cero a sobornos, pagos de facilitación, comisiones indebidas y conflictos de interés.
  • Asignar presupuesto, responsables y tiempo para capacitación y controles.

Tip práctico: si el equipo percibe que “nadie sanciona nada”, el programa se vuelve un documento decorativo.

2) Realiza una evaluación de riesgos de corrupción

No todas las empresas tienen los mismos riesgos. La evaluación debe identificar dónde, cómo y con quién podrían ocurrir actos indebidos.

Factores típicos:

  • Licitaciones y contratos con entidades públicas.
  • Relación con intermediarios: consultores, gestores, agentes, representantes.
  • Compras y contrataciones de proveedores.
  • Regalos, atenciones, viajes y hospitalidad.
  • Pagos en efectivo o fuera de procedimiento.
  • Operaciones en zonas con alta informalidad.

Entregable recomendado: un mapa de riesgos con probabilidad/impacto, dueños del riesgo y controles asociados.

3) Crea (o actualiza) el Código de Ética y políticas internas

Un programa anticorrupción necesita reglas claras, simples y aplicables.

Políticas mínimas:

  • Antisoborno y anticorrupción (qué está prohibido y ejemplos).
  • Conflictos de interés (declaración y gestión).
  • Regalos, cortesías, viajes y gastos de representación (límites, autorizaciones).
  • Donaciones, patrocinios y aportes (debida diligencia y aprobación).
  • Relación con funcionarios públicos (protocolos estrictos).
  • Controles contables y aprobación de pagos (trazabilidad).

4) Implementa controles financieros y contables con trazabilidad real

Gran parte de los casos de corrupción se detectan por “señales” en pagos, gastos y registros. Aquí es vital una contabilidad ordenada y controles bien diseñados.

Controles efectivos:

  • Segregación de funciones (quien solicita ≠ quien aprueba ≠ quien paga).
  • Doble aprobación para pagos sensibles.
  • Prohibición (o control estricto) de efectivo y cajas chicas.
  • Sustento documentario obligatorio (contrato/OC/entrega/acta).
  • Revisión periódica de cuentas de gasto “sensibles” (representación, consultorías, servicios diversos).

Aquí muchas empresas fortalecen su sistema integrando asesoria tributaria y contable para asegurar consistencia entre operaciones, sustento y cumplimiento, especialmente en gastos deducibles y registros exigibles ante revisiones.

5) Debida diligencia a terceros (proveedores, socios e intermediarios)

Un punto crítico: gran parte del riesgo ocurre “por terceros”. La empresa debe conocer con quién hace negocios.

Qué revisar (según el riesgo):

  • Identidad, beneficiario final, antecedentes reputacionales.
  • Experiencia real y capacidad operativa.
  • Relación con funcionarios o PEP (personas expuestas políticamente).
  • Contratos con cláusulas anticorrupción y derecho de auditoría.
  • Validación de precios y servicios (evitar sobrecostos injustificados).

6) Canal de denuncias y gestión de investigaciones

Sin un canal de denuncias confiable, el programa no “respira”.

Buenas prácticas:

  • Canales accesibles (correo, web, teléfono, buzón interno).
  • Posibilidad de denuncia anónima.
  • Prohibición de represalias.
  • Procedimiento de investigación: plazos, confidencialidad, cadena de custodia.
  • Comité o responsable para casos sensibles.

7) Capacitación práctica y comunicación constante

La formación debe ser por roles. No todos necesitan el mismo nivel.

Enfoques recomendados:

  • Inducción obligatoria para nuevos ingresos.
  • Talleres específicos para compras, ventas, finanzas, licitaciones y RR. HH.
  • Microcapacitaciones con casos reales (10–15 minutos).
  • Recordatorios y campañas internas (ética, conflictos, regalos).

8) Auditoría, monitoreo y mejora continua

Un programa anticorrupción no se “implementa y ya”: se mide, se audita y se mejora.

Herramientas útiles:

  • Indicadores (KPIs): capacitaciones, denuncias, tiempos de respuesta, hallazgos.
  • Revisiones internas planificadas.
  • Auditorías periódicas focalizadas por riesgo.
  • Evaluación anual del mapa de riesgos.

En esta etapa suele ser muy útil complementar con auditoría contable y tributaria y auditoría tributaria para detectar inconsistencias, gastos sin sustento, operaciones atípicas o riesgos de contingencias que podrían vincularse con malas prácticas.

9) Documenta todo y prepárate para supervisión o fiscalización

Un programa sólido se demuestra con evidencia:

  • Políticas vigentes y aprobadas.
  • Actas de capacitación y evaluaciones.
  • Matriz de riesgos y controles.
  • Reportes de monitoreo.
  • Expedientes de debida diligencia.
  • Registro de regalos y conflictos.
  • Reportes de investigaciones y sanciones.

Conclusión

Implementar un programa anticorrupción es una inversión en continuidad y confianza. Cuando está bien diseñado, reduce pérdidas, previene sanciones, mejora procesos y fortalece la reputación corporativa. La clave es hacerlo práctico, basado en riesgos reales, con liderazgo visible, controles contables trazables y auditoría continua.

Si además deseas integrar tu programa anticorrupción con control financiero y cumplimiento fiscal, un estudio contable y tributario puede ayudarte a reforzar políticas, trazabilidad y revisiones internas a través de servicios tributarios, asesoria contable tributaria y asesoria tributaria alineadas al riesgo y al giro del negocio.

Información:

📍 Av. Manuel Olguín 335 – 345, Oficina 505, Edificio Link Tower, Santiago de Surco, Lima
📞 +51 436 4612 / +51 913 365 739